Pensé que escribir no era lo mío.
¿Que si sé escribir bonito?
Pues no sé…
¿Qué sé yo de escribir? Solo lo que empíricamente he aprendido a lo largo de mi vida, que es básicamente lo que me enseñaron en el colegio. Eso significa que llevo más de veinte años escribiendo lo básico.
Nunca me di el tiempo de escribir mis pensamientos, ni mis poesías, ni nada parecido. Uno crece pensando que para escribir hay que tener talento, que hay que estudiar mucho, que hay que ser muy mágico o estar un poco atormentado para poder hacerlo. Y creo que con el arte en general pasa algo parecido.
Yo pensaba que estaba lo suficientemente atormentada para ser fotógrafa, pero nunca lo suficiente para ser pintora… y a años luz de ser escritora.
Siempre he sido muy visual. Se me hacía más fácil pintar o tomar fotografías que escribir. Para pintar o fotografiar no hay que pensar tanto: solo hay que sentir y fluir. Y eso se me da bien, por lo menos para cumplir con el proceso.
Pero para escribir yo sentía que había que pensar demasiado, organizar las ideas, sentarse a estudiar… y nunca he sido muy buena para eso.
Resulta que después de estudiar un poco, y de que un maravilloso tutor me pusiera algunas tareas de escritura, descubrí algo inesperado: me gusta muchísimo escribir.
Escribo cuentos, poesías, historias.
Le quité la carga de lo perfecto.
Le quité la carga del ego.
Y en ese espacio más liviano, me descubrí en las palabras que escribo.
Eso sí, no crean que sé algo de métrica para los poemas o que sé cómo se llaman los tipos de relatos o los formatos. No tengo ni idea.
Pero lo que sí sé es esto. La escritura se ha convertido en un camino hacia mis sentimientos más profundos, esto me ha demostrado que, de hecho, sí soy capaz, que no hay que estar atormentado para crear (ni para escribir, ni para ningún tipo de arte), que no necesitas mucho más que la magia que ya vive en ti.
Y sí… también necesitas sentarte y hacerlo, no importa si no cumple las reglas, no hay un policía de la escritura sentado a tu lado.
A no ser que estés casado con un editor o algo así. Por suerte, ese no es mi caso.
Yo me casé con un veterinario.

